Este 12 de diciembre, la ciudad de Culiacán fue escenario de una de las manifestaciones religiosas más significativas del año con la celebración del Día de la Virgen de Guadalupe. Desde temprana hora, cientos de familias se dieron cita en la iglesia de “La Lomita”, uno de los puntos más representativos de la capital sinaloense, donde se vivió una jornada marcada por la fe, la tradición y la convivencia familiar.
Durante el recorrido hacia el templo, fue posible observar a personas que subieron las escaleras de rodillas como acto de sacrificio y agradecimiento, así como adultos y niños vestidos con trajes típicos guadalupanos. Al pie de la escalinata, a la altura de la avenida Álvaro Obregón, decenas de veladoras fueron colocadas por los fieles como muestra de gratitud y petición, formando un ambiente solemne y respetuoso.
En la parte alta del recinto, la iglesia registró una alta asistencia, con misas que se celebraron ante un templo prácticamente lleno. Paralelamente, en los alrededores se instalaron juegos mecánicos para los menores que acudieron acompañados de sus padres, lo que permitió que la visita se convirtiera también en un momento de esparcimiento. Sobre la avenida Álvaro Obregón, diversos puestos ofrecieron recuerdos y alimentos tradicionales como esquites, banderillas, tostiesquites, champurrado y atole, dando un carácter popular y comunitario a la celebración.

Más allá del aspecto religioso, la festividad representó para muchos asistentes un espacio de encuentro y ánimo colectivo. Oneida, quien desde hace diez años participa en esta celebración junto a su familia, señaló que el acudir al templo es una tradición que implica esfuerzo, pero que se mantiene viva por su valor cultural y familiar, especialmente al compartirla con los niños.

Soledad, por su parte, explicó que su asistencia está ligada a momentos personales difíciles, y que encender una vela y acudir al templo le brinda paz y esperanza. Reconoció que, aun sin considerarse una persona plenamente religiosa, encuentra en esta celebración un espacio espiritual que ayuda a afrontar problemas de salud y a transmitir a los hijos valores positivos en un entorno complejo.

María de Jesús compartió que la devoción a la Virgen de Guadalupe ha estado presente a lo largo de toda su vida, y que cada 12 de diciembre representa una oportunidad para agradecer y reafirmar una tradición que considera esencial. Para ella, la constancia de esta celebración refleja la importancia de la fe en la vida cotidiana de muchas familias.
A pesar del contexto de violencia que se vive en la capital del estado, la alta participación en esta festividad mostró que existe un sector importante de la población que se siente motivado a salir, reunirse y celebrar sus creencias. La jornada dejó ver que, para muchos, la fe y las tradiciones continúan siendo un punto de apoyo y un motivo para mantener la convivencia y la esperanza en medio de un entorno complicado.
