«Estamos olvidados»: Comerciantes denuncian abandono de autoridades y una racha de asaltos.

Para los pequeños comerciantes de las colonias del suroriente de la ciudad, la inseguridad se ha convertido en una constante que amenaza tanto su patrimonio como su integridad. El testimonio de una dueña de una tienda de abarrotes, quien fue víctima de dos asaltos a mano armada en menos de 15 días, refleja el desamparo que viven ante la delincuencia y la aparente indiferencia de las autoridades.

El primer atraco ocurrió un domingo, cuando dos jóvenes entraron fingiendo ser clientes para después amenazarla con un arma corta. Se llevaron dinero, mercancía y sus teléfonos celulares. Con un cinismo alarmante, uno de los ladrones regresó minutos después para exigirle que desbloqueara los aparatos robados.

Diez días más tarde, un hombre de unos 30 años, que ocultaba su rostro bajo un casco, ingresó con el mismo pretexto de comprar cigarros y la amenazó para que le entregara todo el dinero de la caja. «Me dijo ‘te voy a soltar el balazo'», narró la víctima, quien vio cómo el asaltante huía en una motocicleta conducida por un cómplice.

Estos ataques no solo han representado una pérdida económica directa, sino que la han obligado a tomar medidas desesperadas. «Tuve que tener la necesidad de invertir en esa reja y, créeme, la puse a la mitad porque no tuve para invertirla toda completa», explica, señalando la precaria protección que ahora tiene su local.

La frustración se agudiza al buscar ayuda oficial. La comerciante asegura que al llamar al 911 tras los asaltos, la respuesta es siempre la misma: le proporcionan un número de reporte y le indican que debe acudir personalmente a interponer la denuncia, sin enviar una unidad de policía al lugar.

Esta situación, asegura, no es un caso aislado. La delincuencia es un problema generalizado en la zona, donde estudiantes son despojados de sus pertenencias a plena luz del día. Para muchos, la sensación es clara: «Estamos olvidados».