El Palacio de los Deportes se convirtió en el centro de la adrenalina este 17 de agosto, cuando la edición 2025 de Supernova Strikers Orígenes tomó por asalto la Ciudad de México. Más de 20,000 asistentes y millones de espectadores vía streaming vivieron una noche cargada de emociones, donde el boxeo de celebridades, la música en vivo y una producción de alto nivel se combinaron en un espectáculo sin precedentes.
La velada comenzó con fuerza gracias al enfrentamiento entre Luis Pride y Shelao, una pelea sin casco que encendió al público desde el primer campanazo. En el tercer round, Pride logró imponerse con contundencia, convirtiéndose en el primer vencedor de la noche y regalándole a México un arranque triunfal.

En la segunda pelea, la argentina Milica se enfrentó a Mercedes Roa en un combate muy parejo. Tras tres rounds de intensidad y estrategia, los jueces otorgaron la victoria por decisión unánime a Milica, quien tras el triunfo prometió una jugada especial para sus fans. Su desempeño la posiciona como una de las nuevas figuras a seguir dentro del universo Supernova.

Uno de los momentos más electrizantes de la noche fue el choque entre Mario Bautista y Westcol. El cantante mexicano no decepcionó a su público y logró vencer al colombiano por nocaut técnico al finalizar el segundo asalto, desatando la locura entre los asistentes.

Más adelante, el escenario fue tomado por Franco Escamilla y Escorpión Dorado, quienes ofrecieron una de las contiendas más reñidas. Con cascos y cuatro asaltos pactados, el comediante Escamilla se llevó la victoria por decisión dividida, ganándose el título simbólico de “Rey del Standup” dentro del cuadrilátero.

El combate estelar de la noche fue protagonizado por Alana y Gala Montes, en una pelea que mantuvo en vilo a toda la arena. En tres rounds de dos minutos, Alana demostró superioridad técnica y mental, dominando el encuentro y llevándose la victoria por decisión unánime. Su actuación la consagra como una de las grandes protagonistas de esta edición.

Supernova 2025 reafirmó que el formato mixto de entretenimiento y deporte llegó para quedarse. La combinación de celebridades, música y boxeo ofreció una experiencia envolvente que atrajo tanto a fanáticos del ring como a nuevas audiencias. Más que cinturones, los ganadores se llevaron el reconocimiento del público y un lugar en la historia del evento.