La Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa advirtió sobre el impacto que podría tener la entrada de la empresa transnacional Cargill al mercado mexicano de la tortilla, al considerar que se trata de un riesgo para la soberanía alimentaria y la viabilidad económica de pequeños productores nacionales.
Agustín Espinoza Lagunas, secretario general de la COUC en el estado, señaló que la incursión de esta firma en la producción de harina de maíz representa una mayor concentración del mercado en manos extranjeras, afectando a molineros, tortillerías tradicionales y agricultores locales.
“La tortilla es mucho más que un alimento, es parte del sustento y la identidad del pueblo”, declaró, advirtiendo que la participación de grandes corporaciones podría profundizar el abandono del campo y la pérdida de empleos rurales.
Espinoza relacionó este fenómeno con políticas iniciadas desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que —afirmó— han facilitado la entrada de intereses corporativos al sistema alimentario. Como ejemplo, señaló que el precio al consumidor del kilo de tortilla ha aumentado en los últimos años, mientras los agricultores obtienen cada vez menos por su cosecha.
En ese contexto, la COUC hizo un llamado al gobierno federal y estatal para suspender incentivos a empresas extranjeras que compitan de forma desigual con el campo mexicano. También propusieron fortalecer la cadena nacional del maíz y abrir un debate sobre los efectos del T-MEC en la autosuficiencia alimentaria.
Finalmente, el dirigente subrayó que la tortilla debe considerarse un bien estratégico. “La tortilla no puede convertirse en mercancía de Wall Street. Es del pueblo, no de los corporativos”, concluyó.